5 de abril de 2016

7

Falsa. Muy falsa.

No puedo con esa clase de gente. No puede ser, no se cambia tanto con el paso de los años. Ay amiga si la gente de verdad supiera cómo eres... No te tendrían en tanta estima. Si la gente supiera de tu pasado se daría eterna cuenta de que eres un gran hiprócrita. Si, ahora eres el paladín de aquellos que te dan dinero para que puedas vivir, yo lo entiendo, por dinero y trabajo se hacen muchas cosas. Pero tú y yo lo sabemos, sabemos que todo aquello que despreciabas cuando eras más joven ahora lo promueves. Las dos sabemos que todo aquello por lo cual despreciabas a la gente, todas aquellas puñaladas por la espalda de las que eres tan experta... Ahora día sí día también nos lo muestras como si siempre hubieras creído en ello... Ay chavala que mal vas a acabar. No creo en el karma pero sé que al final la vida te devuelve todas aquellas cosas que te han salido bien y no debería haber sido así...

Pero eh, sin rencores. Que te vaya bonito. 

13 de enero de 2016

6

Me engañó a mí misma. Una y otra vez. No hay forma de remediarlo, nunca cambiaré. Siempre he querido ser diferente, tal vez porque estaba perdida en un ciclo de la vida donde no le deseo a nadie que caiga. Un torbellino magnético que nunca se olvida. Poco a poco, los instintos básicos van tomando consciencia del cuerpo.

Y surge la fascinación, el saber estar, el morbo. Las cosas deberían ser diferentes, deberían ser más sencillas. Pero no lo son. No estamos preparados para saber lo que queremos, no somos conscientes de que nuestra mente es demasiado poderosa para nosotros. No se puede evitar. Estamos condenados a errar una y otra vez, a tomar decisiones que afectarán todo nuestro universo y de forma equivocada. Pero. ¿Qué se puede hacer? Si ni tan siquiera cuando se está seguro de algo se puede saber si saldrá bien o no.

Un imán que atrae los polos opuestos como nadie, un destino incierto que nadie sabe cómo acabará. No puedo seguir negándolo, lo tengo asumido. Pero no pienso mover ficha.

Eso ya no es asunto mío.
Y tal vez me equivoque.
Me equivoco.
Lo sé.

Y no pienso hacer nada pues hace mucho decidí que la felicidad de los demás era más importante que la mía. 

10 de enero de 2016

5

"No hay nada más hermoso que ver a un niño deportista conseguir sus metas tras muchos sacrificios. Nada, excepto ver a un equipo de niños deportistas abrazarse tras conseguir una agónica victoria in extremis"